Es una de las mayores operaciones de este año, el Grupo de Fiscalización, de la Delegación Regional del Trabajo en Mato Grosso do Sul, rescató a 409 trabajadores en situación degradante, en el cañaveral de la Destilería Centro Oeste Iguatemi Ltda (Dcoil), ingenio de alcohol ubicada en Iguatemi. Entre ellos, había 150 indios que dormían en las dependencias de la compañía, en un alojamiento superpoblado.
Los fiscales investigaban una denuncia de trabajo irregular contra la empresa realizada en la Procuraduría Regional del Trabajo. El propietario de la Dcoil, Nelson Donadel, pagará multa e indemnizaciones por valores todavía a ser indagados. Los indios fueron retirados del lugar el día 28 y volvieron a sus aldeas. El área de plantación de la caña fue interdictada hasta que la empresa tome medidas para adecuarse a las normas de seguridad y salud del trabajo.
En total, el ingenio tenía 540 empleados, la mayor parte registrados. De éstos, 409 trabajaban en el corte de la caña. Un grupo estaba en el ingenio desde enero, recibiendo salario medio de R$ 400. La mayor parte - inclusive los indígenas - fue contratada en marzo y no había recibido aún rendimientos por su trabajo.
De acuerdo con el coordinador del grupo, Wallace Faria Pacheco, los trabajadores eran de la región de Naviraí (MS) y todos los días eran transportados hasta el ingenio para cumplir una jornada de 6h a 16h. Los 150 indios, de las etnias guaraní y terena, se quedaban en la propiedad y dormían en un alojamiento de albañilería construido para albergar a 50 personas.
"Eles dormían amontonados en un lugar donde no había ventanas ni instalación sanitaria para albergar a tanta gente", cuenta el fiscal Pacheco. De acuerdo con él, la administración del ingenio también puso en riesgo la vida de los empleados al reunir, en un sólo lugar, a indios de etnias diferentes, motivo de causa de conflictos entre ellos. "Esto demuestra un desconocimiento de la cuestión cultural indígena". Hay relatos de peleas que están siendo investigadas.
Según Pacheco, las condiciones de trabajo encontradas en el cultivo de caña eran absolutamente precarias. El empleador no proporcionaba Equipamiento de Protección Individual (EPI) a todos los trabajadores, que cumplían larga jornada bajo un sol ardiente, sin guantes, anteojos, botas y protección para la cabeza, como determinan las normas laborales.
No había baños móviles en la plantación y ni siquiera agua tratada y comida a lo largo del día. "Las personas eran obligadas a beber el agua caliente guardada en recipientes que ellos mismos traían", dice el fiscal. Algunos trabajadores fueron alejados por dolores en el cuerpo y por lo menos un indio estaba sin trabajar para tratarse de un corte en el pié realizado durante el trabajo.
El grupo - constituido por cinco auditores fiscales, dos procuradores del trabajo y tres policías federales - prosigue los trabajos en Mato Grosso do Sul hasta el próximo día 2. Los empleados tendrán sus contratos rescindidos y recibirán tres cuotas del seguro de desempleo, por el valor de un salario mínimo, conforme lo previsto en la Ley 5.864/2002.
Fue abierto un proceso administrativo como resultado de los autos de infracción. Si queda comprobado que el empleador mantenía a trabajadores en condición análoga al de la esclavitud, su nombre será incluido en el Registro de Empleadores, conocido como "lista sucia", que contiene hasta el momento 166 nombres.