El desarrollo de los biocombustibles necesitará inversiones por unos 200.000 millones de dólares en los próximos 14 años y es una oportunidad para América latina, dijeron el viernes especialistas reunidos en Buenos Aires en un congreso, en presencia del ex vicepresidente de EEUU, Al Gore.
Los proyectos para desarrollar los biocombustibles "van a necesitar unos 200.000 millones de dólares para aumento de capacidad en los próximos 14 años en el mundo", dijo Silvia Salgari, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al sostener que son "una excelente oportunidad para la región".
La jefa de la División de Finanzas del BID estimó que América Latina ofrece ventajas competitivas por su "enormes potencias en la tierra cultivable, las condiciones climáticas y los costos de mano de obra".
El Primer Congreso Americano de Biocombustibles fue impulsado por la Fundación Campo en Acción, que conduce el empresario argentino Julio Gutiérrez, quien promueve iniciativas modernizadoras en el sector agrícola.
"La presencia de Al Gore nos significa ver personalmente sus trabajos y escuchar cómo ha motivado a dirigentes y empresarios. Los biocombustibles existen hace muchos años. Brasil los tiene hace 30 años. Pero Gore ha logrado poner en el tapete el cambio", dijo Gutiérrez a la AFP.
El empresario está asociado con el fondo Centinela, del dominicano César Báez, para lanzar una inversión de 500 millones de dólares en la compra de tierras cultivables y la instalación de usinas de biodiesel en Argentina, Uruguay y Paraguay.
Gutiérrez destacó que "el presidente (de EEUU, George W.) Bush no hubiera reaccionado en este tema como reaccionó, sin Al Gore de por medio".
Gutiérrez tiene inversiones en el sector agroindustrial y fue socio para Latinoamérica del Fondo Hicks, Muse, Tate & Furst en la consolidación del mercado de la TV por cable en Argentina, Venezuela y Brasil.
Acerca del reciente acuerdo entre el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y Bush, dijo que "los brasileños quieren cubrir todo el cupo de ingreso de etanol a Estados Unidos".
Brasil elabora el etanol en base a la caña de azúcar, en una iniciativa que lleva décadas. Estados Unidos lo obtiene del maíz.
"A la Argentina Lula le dice: 'Ustedes hagan biodiesel, que es un componente nuevo, que nosotros nos quedamos con el etanol'", indicó.
Agregó que "entonces está haciendo falta una política regional, incluso dentro del Mercosur para lograr una participación en estos emprendimientos".
Gutiérrez estimó que "Brasil es el principal socio en biocombustibles, pero así como está planteada la situación, a Argentina le va a ser muy difícil competir".
En el marco del Congreso, el director de la Federación de Industrias de San Pablo, Roberto Rodrigues, destacó que el biocombustible "ofrece una chance única de cambiar la civilización" y llamó a tener "una estrategia regional".
Según Rodrigues, "en los próximos 30 años la demanda de combustibles líquidos va a crecer 55%, lo que va a generar la posibilidad fantástica de cambiar a una democracia a partir de la agroenergía".
La vicepresidenta de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Claudia Martínez, afirmó de su parte que "la industria de biocombustibles es una realidad creciente en América latina".
Pero advirtió que "para sustentar su desarrollo se necesita un gran proyecto de zonificación agroecológica en cada país para ver cuáles van a ser las tierras aptas para la generación de materia prima".
Gutiérrez dijo que "las fuentes de financiamiento son el talón de Aquiles de estos proyectos en Argentina, a diferencia de Brasil que tiene el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES)".
Agregó que "la alternativa para financiar los emprendimientos son el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF)".
Durante el Congreso, el presidente del BID, Héctor Morales, anunció que la entidad tiene planeado destinar unos 3.000 millones de dólares al financiamiento de proyectos de biocombustibles.