Se utilizan los subsidios a la exportación para invadir los mercados mundialescon 5 millones de Tm de excedentes de azúcar a bajo precio, lo quedeja sin oportunidades a los exportadores de los países en vías de desarrollo.
El régimen del azúcar establecido en la Política Agraria Común (PAC) produce una cosecha anual de beneficios subsidiados para la industria alimentaria y para las grandes explotaciones agrarias, perpetuando el comercio injusto entre Europa y el mundo en desarrollo. Una reforma de este sector podría beneficiar a millones de personas de los países pobres. El sistema actual beneficia de modo desproporcionado a una acaudalada minoría de Europa. El régimen del azúcar es un anacronismo dentro del caro disparate que constituye la actual PAC. El sector del azúcar, que ha logrado mantenerse al margen de las sucesivas reformas, sigue siendo uno de los mercados más distorsionados de la agricultura europea. Es, además, una cuestión crítica en las tensiones internacionales en materia de comercio. La revisión actual del régimen del azúcar que establece la PAC nos brinda la oportunidad de abordar el problema. Si no la aprovechamos, las consecuencias serán malas para Europa, peores para los países en vías de desarrollo y potencialmente desastrosas para el futuro del sistema multilateral de comercio basado en normas. Es bien sabido que el régimen europeo del azúcar es un sistema complejo, pero el problema que provoca puede expresarse de manera muy sencilla: exceso de azúcar. Cada año, Europa –un productor muy poco competitivogenera un excedente para la exportación de unos 5 millones de Tm de azúcar. Este excedente es vendido a bajo precio gracias a un sistema de subsidios directos e indirectos a la exportación (lo que se conoce como dumping’), destruyendo los mercados de los productores de los países en vías de desarrollo, cuya producción es más barata. Al mismo tiempo, elevadas barreras arancelarias bloquean las importaciones a Europa. Los medios de subsistencia de los trabajadores agrícolas y de los campesinos de los países en vías de desarrollo se ven afectados tanto por las exportaciones de la UE a los mercados mundiales como por el acceso restringido de dichos países a los mercados europeos. La UE afirma que Europa es un exportador de azúcar “no subsidiado”. Ésta es la base de su argumentación ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), en donde se cuestiona su régimen del azúcar. Pero esta defensa es insostenible. La posición de la UE en la OMC está basada en sofismas económicos: tras la bruma estadística que emana de Bruselas, Europa esconde el uso de subsidios más prolífico del mundo, y el que más dumping provoca. Actualmente gasta 3,30 euros en subsidios por cada euro de azúcar que exporta. Además de los 1.300 millones de euros contabilizados anualmente en concepto de subsidios en sus presupuestos, la UE ofrece ayudas por valor de cerca de 833 millones de euros a exportaciones de azúcar oficialmente no subsidiadas. Estos subsidios ocultos al dumping reflejan la gran brecha existente entre los costes de producción de la UE y sus precios de exportación.
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