Países del Caricom lo creen imperecedero Actualité Actualidade News
El azúcar a través del mundo →

Hoy Digital - Rep. Dominicana - POR CLAUDIO CABRERA - Sábado 27 de enero de 2007

Como si los tiempos no cambian y así las economías y los mercados son inmutables, los países angloparlantes ACP alegan que un vetusto acuerdo firmado en 1975, que data de hace 32 años está aún redivivo.

La República Dominicana continúa con intensos esfuerzos diplomáticos procurando un acuerdo mediante el cual los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) acojan su acceso al mercado de la Unión Europea, a fin de que los productores dominicanos de azúcar tengan cabida al sistema de cuotas admitidas libres de aranceles y a compradas a los países ACP a precios atractivos.

Para esos fines, productores de azúcar del sector privado expusieron tanto al Instituto Azucarero Dominicano (Inazúcar) como a la Cancillería dominicana que pueden hasta duplicar su producción actual para satisfacer las demandas de cuotas azucareras a precios preferenciales que exige anualmente la Unión Europea y que ascienden a 430 mil toneladas.

Este monto no puede ser satisfecho en su totalidad por los países del Caricom, los cuales tienen un déficit que apenas les permite introducir 300 mil toneladas, dejando un hueco de más de 130 mil toneladas, según se supo en una fuente diplomática. En el caso de la producción azucarera en la isla de Saint Kitts, algunos de sus ingenios fueron cerrados debido a problemas en las cosechas el pasado año.

No obstante los azucareros de las islas angloparlantes no estar en condiciones para suplir la creciente demanda europea, éstos rechazaron la propuesta dominicana para permitirles cubrir el déficit alegando que desde 1974 el país se acogió a los términos del “Protocolo del Azúcar”, mediante el cual el país quedó excluído de los beneficos del programa de importación de azúcares bajo régimen subsidiado para beneficio exclusivo de las ex-colonias inglesas.

Los países adscritos a la Asociación de Productores de Azúcar del Caribe rechazaron la propuesta en un primer encuentro en que participó el Canciller dominicano Carlos Morales Troncoso, quien aboga por un acuerdo para establecer un régimen más flexible que permita acceso al país al mercado europeo del azúcar bajo iguales condiciones que el resto del Caricom. La Unión Europea ha exigido al país y al Caricom renegociar un nuevo acuerdo de asociación comercial, para lo cual todos deben unificarse bajo un sólo bloque. El Caricom está integrado por Guyana, Barbados, Jamaica, Trinidad-Tobago, Bélice y Saint Kitts.

Industria en repunte
Pero el director del Instituto Azucarero Dominicano (Inazúcar), Faustino Jiménez, ha señalado que la industria azucarera dominicana se ha estado recuperando y que está en condiciones de incrementar su producción para abasto local y atender las exportaciones. La decisión de los productores privados locales de incluso duplicar su producción actual si fuere necesario se plantea en momentos en que dicha industria ha empezado a superar la pérdida de miles de empleos en el transcurso de las dos décadas anteriores, no siendo igual el caso en esta rama productiva que maneja el sector privado, cuyos ingenios son reconvertidos tras el desastre que llevó al colapso a los ingenios estatales en los años 80 y 90.

La situación podría deteriorarse más, una vez el país ingrese al esquema RD-Cafta con Centroamérica y Estados Unidos, pero el gobierno y los productores privados consideran que el ingreso del azúcar dominicano hacia Europa podría amortiguar este “shock” previsto para un sector que sigue empleando a miles de trabajadores y teniendo una gran responsabilidad en la dinámica de la economía en algunas regiones del país. De aquí que esperan incrementar las exportaciones actuales de 40 mil toneladas hasta 50 mil toneladas en lo inmediato, como un recurso para accesar al mercado preferencial europeo.

Los precios del mercado europeo con calidad preferente son mayor en 5,1 euros por cada kilo respecto a lo que devengan los azucareros del país en la actualidad.

Desde el año pasado la industria dominicana del azúcar elaboró unas 500 mil toneladas, correspondiendo 340 mil toneladas al tipo crema y 160 mil de tipo refino. Para exportaciones al mercado norteamericano fueron destinadas 250 mil toneladas de crema al mercado preferencial americano, disponiendo de otras 90 mil toneladas al consumo interno. Esa misma producción está fijada para ser exportada y vendida localmente este año 2007.

¿Quién endulzó primero? 
Aunque España trajo desde 1493 a lo que hoy es la ciudad de “La Vega” las primeras plantas de caña de azúcar que germinaron para dar paso a la producción en gran escala de esa industria esclavista en el siglo XVI, desde aquí se diseminó la producción de un renglón del cual viven millones de personas en el Caribe y en otras zonas del mundo. Se pretende ahora relegar al país mediante un “Protocolo” infinito como un canal de suministro complementario junto a las naciones del Caricom, bajo un nuevo acuerdo que unifique el régimen de sus exportaciones ante la Unión Europea.

¿Razones? De un lado los países de la Comunidad del Caribe colonizados por Inglaterra desde hace más de dos décadas vienen considerando que la pequeña economía dominicana muy bien “puede tragarse” sus también pequeñas economías, a pesar del mismo origen inicial definido entonces como “colonias de plantación esclavistas”, según las definió Marx en El Capital y que sólo sirvieron a las metrópolis capitalistas del viejo continente para enriquecer sus respectivas burguesías mediante un proceso de acumulación embrionaria de riquezas desmedidas demandadas por un engranaje en que la mano de obra esclava constituía la pieza principal.

Por el otro, se concluye con que ahora es cuando la Repúbica Dominicana comienza a pagar el alto precio de haberse mantenido aislada por más de 60 años del resto de los países del Caribe con los cuales mantuvo pujantes vínculos económicos, comerciales y culturales hasta bien entrado el siglo XX.

La ruptura de esos lazos regionales verificados mediante lo que fue un fluído tráfico de productos y personas a través del sistema de cabotaje marítimo fueron diluyendo estos vínculos, hasta desaparecer ante las trabas impuestas, primero por el interés del régimen trujillista al cual no le interesaba la contaminación del pensamiento de los dominicanos por contagio con nuevas ideas democráticas y de libertad, así como por la posterior aislamiento comercial impuesto por el régimen arancelario de corte proteccionista que encajaba con la mentalidad reinante.

El régimen de Trujillo tronchó aquel proceso y aisló a la nación del resto de su entorno inmediato a partir de 1930, mientras al finalizar la tiranía, el país se encontraba confinado por la lucha encaminada a fortalecer el mercado mediante la corriente “prebitschiana” de sustitución de importaciones, que tuvo la particularidad de acelerarse tardíamente en República Dominicana en 1969 con la Ley 299 de Incentivo y Protección Industrial.

La muerte de este sistema, que de suyo llevó a la tumba este aislacionismo fue decretada con la desaparición de las leyes de incentivos hacia 1990 al reiniciarse un proceso de apertura sobre nuevas bases con un entorno económico-comercial ya inaccesible para el país.

Amargo protocolo
Cuando República Dominicana ingresó al Convenio de Lomé IV en 1990, el país firmó un “Protocolo del Azúcar”, de cuatro que le fueron impuestos a “boca de jarro” por el Caricom como condición para ingresar al esquema comercial con la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). De no firmarlo, el país se exponía a quedar fuera del esquema que iba a significar un contrapeso ante la reciente pérdida de leyes protectoras, vía la reducción de aranceles, cuando se desmoronó el régimen de incentivos e inició con fuerza el proceso de apertura comercial.

La “renuncia” al mercado azucarero, refrendada por la Nota Número 1 del gobierno de República Dominicana figura como anexo al Protocolo 3 del Convenio de Cotonou, en el que el país dice “confirmar que la República Dominicana no desea adherirse al Protocolo sobre el Azúcar ACP adjunto al Convenio ACP-CEE ni en el momento presente, ni ulteriormente”.

Pero en el artículo 7 de dicho Protocolo, anexo al “Acuerdo de Cotonou” firmado en 23 de junio del año 2000, se lee que “si durante un período de entrega, un Estado ACP exportador de azúcar informa a la Comisión de que no está en condiciones de suministrar la totalidad de la cantidad convenida y de que no desea beneficiarse del período suplementario mencionado en el apartado 1, la cantidad no entregada será objeto de una nueva asignación por la Comisión con vistas a su suministro durante el período de entrega en cuestión. La Comisión procederá a esta nueva asignación previa consulta a los Estados de que se trate”. Las naciones del Caribe inglés no han llenado sus cuotas, pero prefieren que este hueco sea suplido por países de Africa y no por República Dominicana.

Dos interpretaciones se han efectuado acerca de la viabilidad de la petición dominicana por obtener una asignación de azúcar en el ámbito del Protocolo del Azúcar para exportaciones por los paíse ACP-Caribe a Europa o acorde al nuevo espíritu que imponen las negociaciones enmarcadas por la OMC.

Debido a que el país se ha abocado a negociar un acuerdo bilateral con la Unión Europea, se ha exigido a las naciones de la región actuar en bloque a fin de negociar un nuevo acuerdo comercial bilateral. Por tanto, el país y el Caricom recibirán igual trato para tales fines.

Debido a que en 1994 la Organización Mundial del Comercio (OMC) en su artículo uno del nuevo acuerdo Gatt estableció que los tratos preferenciales a países serían eliminados en un plazo de cinco años, o sea, en 1999, al llegar ese año se extendió por diez años más el período de aplicaciones de dicho artículo para la entrada enn vigencia de acuerdos de preferencias mutuas.

Posteriormente, con la firma del Acuerdo de Cotonou en el 2000, se acuerda sustituir los regímenes preferenciales por acuerdos de asociación comercial entre la Unión Europea y los países ACP. “Ahora -resalta una fuente consultada-, al terminar los acuerdos hay que sustituir los protocolos por lo que se acuerde en estos Acuerdos de Asociación Económica con los países de la Unión Europea”. Otra interpretación se basa en la necesidad de seguir los tratos diplomáticos para que el país logre un acuerdo para que los ACP angloparlantes le reconozcan el derecho a cubrir parte de la cuota asignada, y se complete la agenda de negociaciones con la UE.

El equipo negociador encabezado por el Embajador Julio Ortega Tous, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Negociaciones Comerciales (CNNC), ha establecido el derecho que tiene República Dominicana de participar en igualdad de condiciones en el mercado europeo, ya que la UE otorga al país y a los demás participantes el trato de una sóla región. Una fuente vinculada a la Unión Europea expresó que el país tiene derecho a participar del mercado europeo dentro del contexto del nuevo arreglo comercial que ya está siendo negociado con el organismo representativo de los países europeos.