WASHINGTON (EFE).- El etanol podría ser el combustible del futuro, según la responsable del Banco Mundial (BM) para América Latina, Pamela Cox, quien en una entrevista con Efe hizo un llamamiento a la prudencia al invitar a un debate sobre "los costes y ventajas" de ese biocarburante.
"Existe un gran debate ahora mismo" sobre el posible impacto ecológico negativo de la producción de etanol, señaló Cox, y añadió que se trata de "un asunto delicado".
"Quiero hacer hincapié en que la idea no es plantar azúcar en el Amazonas", manifestó en referencia al temor a que los cultivos de caña de azúcar que sirven para generar etanol provoquen la deforestación de la selva amazónica.
La responsable del BM para América Latina enfatizó que en esa institución "estamos trabajando sobre este tema. Estamos haciendo trabajo analítico sobre eso (...) Queremos ser parte del debate".
"¿Va ser el etanol el combustible del futuro? Creo que a Brasil le encantaría pero creo que es importante tener un debate sobre los costos y ventajas del etanol", destacó Cox.
Insistió, de todos modos, en que Brasil, segundo productor mundial de etanol, después de Estados Unidos, es "un gran país" con mucha tierra fuera del Amazonas que puede ser utilizada para el cultivo de caña de azúcar.
"Brasil es ciertamente un productor enormemente eficiente de azúcar que produce etanol de forma competitiva", apuntó.
En otro orden de cosas, insistió en la necesidad de que los países de la región aprovechen los "buenos tiempos" que viven para invertir en el futuro.
"Creemos que Latinoamérica necesita concentrarse en el crecimiento a largo plazo y la reducción de la pobreza y la desigualdad", afirmó.
Añadió que uno de los grandes desafíos para la región es conseguir ofrecer a los pobres servicios de calidad, como educación y salud.
También consideró necesario el abordar tareas pendientes como el exceso de regulación, que reduce la competitividad y desincentiva la inversión en algunos países.
Se refirió, en ese sentido, a los monopolios que operan en distintos sectores de la economía mexicana, que lastran el crecimiento e impiden una mayor reducción de la pobreza.
Igualmente abordó el exceso de regulación y la elevada carga fiscal en países como Brasil, que explicarían el hecho de que la mayor economía suramericana no consiga crecer a tasas más altas.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía brasileña avance un 4,4 por ciento este año y un 4,2 por ciento en 2008, cifras por encima del 3,7 por ciento de 2006 pero todavía insuficientes, según Cox, para hacer frente a la gran desigualdad en ese país.
Destacó que el mejor ambiente macroeconómico en el conjunto de la región deja mayor espacio a Latinoamérica para abordar los problemas sociales, y señaló, en ese sentido, que las elecciones que tuvieron lugar el año pasado en varios países mostraron mayores exigencias de la población para el acceso a unos mejores servicios.
Cox recordó, de todos modos, que la reducción de la desigualdad es un proyecto a largo plazo que no se puede concretar durante una legislatura.
La funcionaria llamó la atención sobre los logros en ese frente, al indicar que la tasa de pobreza extrema de la región se ha reducido en los últimos años, aunque el 20 por ciento de la población todavía vive con sólo dos dólares diarios o menos, y el 8,5 por ciento con menos de un dólar.
En referencia a los volátiles precios de las materias primas que afectan a los productores latinoamericanos, Cox mencionó como un buen ejemplo a Chile, un país muy dependiente de la venta de cobre, un producto que experimenta bruscas oscilaciones en los mercados.
Chile, dijo Cox, ha usado políticas "contracíclicas" que consisten en ahorrar parte de los ingresos del cobre en una cuenta especial, lo que permite al país hacer frente a los momentos bajos del ciclo en los precios de las materias primas.
Esas medidas suavizan los altibajos en las fluctuaciones del Producto Interior Bruto (PIB).
"Países como México y Ecuador que son susceptibles a los altibajos de precios tienen que descubrir una forma de gestionar esos vaivenes, aunque la forma de hacerlo no siempre es popular desde el punto de vista político", afirmó Cox.