Ya hay unas 10 mil ha de caña de azúcar para etanol y 8 mil ha para biodiésel. Próximamente funcionarán plantas de producción de nuevos combustibles
En los últimos tiempos los medios de comunicación han venido difundiendo con una frecuencia creciente noticias sobre las energías limpias y renovables como alternativa al mercado de hidrocarburos, cuyos precios, por cierto, se han elevado y son agentes de contaminación con efectos directos sobre el drama del calentamiento global.
En este sentido la puesta en línea de los biocombustibles en América Latina y, en especial, en nuestro país, viene cobrando interés por las enormes potencialidades que ofrece este nuevo tipo de energía, cuyas fuentes son principalmente las grasas vegetales y animales.
Las ventajas —aunque también hay algunos problemas que es necesario prever— son enormes. Son fuentes de energía renovables con costos de producción significativamente menores a los del petróleo y sus derivados; además, tienen un valor agregado importante de reducción de impactos contaminantes en el medio ambiente, aunque con ciertas amenazas en lo referente al uso de terrenos de cultivo.
En el Perú no hay información homogénea sobre el tema, por lo que el desarrollo de los biocombustibles en una escala industrial y comercial y el cultivo de especies vegetales para este fin es aún reducido, en comparación con otros países del continente, donde desde hace varios años se impulsa intensivamente la explotación de este tipo de bioenergía, como el etanol para motores gasolineros y el biodiésel para motores petroleros.
Tales son los casos de Brasil, Colombia y Argentina, donde ya se cultiva enormes extensiones que luego son destinadas al procesamiento del etanol (principalmente de caña de azúcar) y el biodiésel.
El ingeniero José Calle, decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional Agraria, centro que desde hace ocho años investiga y produce el biocombustible para el consumo interno de dicha casa de estudios, informa que en el Brasil, que es el primer productor mundial de etanol a partir de la caña de azúcar con unos 15 millones de m3 de etanol por año, ya se destina casi 5 millones de hectáreas para dicho fin. Este combustible abastece a casi el 20% del parque automotor de ese país.
"Similar panorama se observa en Colombia, que en solo tres años ha habilitado más de 160 mil hectáreas de cultivos destinados al biodiésel. También en Argentina con el cultivo intensivo de la soya. En Bolivia y en Ecuador, entre otros, ya hay proyectos agrícolas muy importantes destinados a este fin".
REALIDAD EN EL PERÚ
Calle refiere que en el Perú se ha estado impulsando en los últimos años, principalmente por iniciativa privada, importantes proyectos de desarrollo de biocombustibles, en especial del biodiésel y también del etanol.
"En la actualidad, aproximadamente, el 30% de los cultivos de caña de azúcar, especialmente de la costa, son destinados para procesar el etanol, es decir unas 10 mil hectáreas; mientras que unas 8 mil hectáreas son cultivadas con productos agrícolas, como la palma aceitera, que es el de mayor porcentaje, canola y girasol, entre otros, que son empleados en el procesamiento del biodiésel".
Según afirmaron expertos de la referida facultad, actualmente el mercado —y por ende la extensión de cultivos para los biocombustibles— aún es pequeño, pero hay proyectos grandes y también medianos que en los próximos años comenzarán a cultivar y producir en forma intensiva.
Entre algunos de estos proyectos están los de Petro-Perú y la colombiana Ecopetrol, que evaluarán inversiones en producción de biocombustibles. En el mismo se proyecta incluir a la brasileña Petrobras.
El grupo Romero también viene invirtiendo en proyectos bioenergéticos, entre ellos biodiésel y gas metano. Uno de sus planes prevé una planta para producir 54 millones de metros cúbicos de gas metano al año con los efluentes de la fábrica de aceites de palma. También producirán biodiésel a partir del aceite crudo de palma. Destacan también 2 Pure Biofuels, empresa que comenzará a vender biodiésel en unos cuantos meses, el grupo Herco y el programa Sierra Exportadora, entre otros.
Hay que utilizar áreas deforestadas
El 'boom' que vislumbra el desarrollo de los biocombustibles en el Perú encierra, sin embargo, algunas amenazas que si no se prevén desde ahora pueden causar enormes impactos ambientales; en especial, sobre los cultivos destinados a la seguridad alimentaria. Así lo advierten diversos estudiosos, cuando señalan que si bien los cultivos industriales para los biocombustibles son buenos y viables, "no se deben realizar en bosques primarios de árboles o que amenacen extensiones de terrenos que constituyen zonas de seguridad alimentaria de los pueblos".
Expertos como Antonio Brack y voceros de instituciones ambientales alertan que para el fomento de las plantaciones destinadas a biocombustibles se debe usar las áreas deforestadas que ascienden a más de 10 millones de hectáreas, así como también sustituir los cultivos ilegales de coca por estos productos.
Punto de vista: Evaluemos su promoción
Por Pierre Foy Valencia
Especialista en derecho ambiental
La crisis energética ha conducido a buscar alternativas más amigables con el ambiente, que la de los hidrocarburos y su secuela contaminante. Es el caso de las nuevas formas del biocombustible, tal como lo entiende la Ley de Promoción del Mercado de Biocombustibles, Ley 28054 del año 2003, —reglamentada por DS 0013-2005EM— que los define como "productos químicos que se obtengan de materias primas de origen agropecuario, agroindustrial o de otra forma de biomasa y que cumplan con las normas de calidad establecidas por las autoridades competentes". Esta ley cuenta con nobles objetivos, como los de ampliar la libre competencia, diversificar el mercado, fomentar el desarrollo agropecuario y agroindustrial, generar empleo, disminuir la contaminación ambiental, así como ofrecer un mercado alternativo en la lucha contra las drogas. Sin embargo, y sin pretender ser aguafiestas, hoy surgen reparos hacia el boom de los biocombustibles, paradójicamente por amenazar el ambiente, debido a la potencial deforestación y sobreintensificación de cultivos. Similares implicancias podrían acontecer en el Perú de no evaluarse adecuadamente en todas sus dimensiones la promoción de los biocombustibles.
SEPA MÁS
1. Los biocombustibles más conocidos son de dos tipos. El etanol, que se obtiene principalmente de la caña de azúcar y también del maíz, y el biodiésel, que se procesa de un sinnúmero de productos agrícolas, como la palma aceitera, soya, canola, maíz, aguaje, higuerilla, etc.
2. El etanol (alcohol) se emplea en motores con combustión a gasolina y los biodiésel en los de diésel.