Saben que van a morir pero siguen luchando: los obreros azucareros del ingenio de los Pellas News Actualidade Actualité
El azúcar a través del mundo →

La gente - Lunes 27 de agosto de 2007

Saben que van a morir pero siguen luchando: los obreros azucareros del ingenio de los Pellas

 Hablan con insólita tranquilidad, pero con la evidente necesidad de querer dar a conocer sus historias al mundo. Son los ex trabajadores azucareros afectados por IRC y las viudas de Chichigalpa, quienes a pesar de todo lo que han vivido y sufrido, siguen convencidos de que su lucha es justa y que hay que organizarse para poder tener respuestas a sus demandas.

• Enrique Ríos, antiguo trabajador de confianza de la Familia Pellas, propietaria del Ingenio San Antonio.

"Le trabajé 40 años a los Pellas. Era su chofer y me daban encargos de confianza. Al final salí afectado, porque el verdadero problema es el agua contaminada que se toma en el ingenio. Ya tengo un hijo que se murió de IRC a los 48 años y es importante seguir con esta lucha, porque es una lucha de todos y de todos los días. Con nuestra asociación estamos intentando hablar por los que callan y por los que nos necesitan. Estamos muriendo y quiero que se nos tome en cuenta y estas expresiones de solidaridad internacional nos animan más a seguir en la lucha", concluyó Ríos.

• Armando José Arévalo Mora trabajó 23 años en el Ingenio San Antonio. Se desempeñó en trabajos de vulcanización, riego y siembra y en noviembre de 2006 ya no lo aceptaron porque la creatinina se le había subido a 5.9.

"Ya en el pasado tuve problemas porque la creatinina había llegado a 3.9, pero la empresa me envió al hospital del Ingenio y me la bajaron para poderme reintegrar al trabajo. Ahora que estoy peor y que me salieron pelotas en todo el cuerpo, simplemente me dijeron que agarrara mis papeles con los resultados de los exámenes y que me fuera a pelear mi pensión al (INSS). Pedí al doctor de la empresa que hiciera algo por mi y que me ayudara, pero lo único que me contestó fue que podía operarme para sacarme estas pelotas pero tendría que pagar la operación. ¿De donde voy a sacar dinero si estoy desempleado? Entré a trabajar en el Ingenio cuando tenía 25 años y entregué los mejores años de mi vida a esta empresa. Ahora me botan como si fuese basura, siento mucha decepción y tristeza. Con el apoyo de (ANAIRC) estoy tratando de conseguir mi pensión, pero cuando presenté la demanda me enteré que tenía solamente 783 semanas cotizadas y esto a pesar de haber trabajado 23 años en el Ingenio San Antonio".

• Para Arnoldo Martínez Betanco la situación es aún más dramática. Juntos a centenares de otros trabajadores recorrió los 110 kilómetros que separan el pueblo de El Sauce de la ciudad de Chichigalpa para buscar trabajo en el Ingenio San Antonio.

"Trabajé muchos años en este ingenio y salí afectado por IRC como muchos otros compañeros. No teníamos trabajo y por eso emigrábamos hasta Chichigalpa para integrarnos a la zafra. Nos alojábamos en viviendas que surgían en medio de los cañaverales. Habían cuartos con literas de tres camas y allí vivíamos hasta doce personas. Estábamos rodeados por la caña y cuando aplicaban los agrotóxicos con las avionetas nos caía encima el producto. Cuando comenzaba la quema de los cañaverales nos tragábamos el humo y hasta la ceniza y a diario tomábamos el agua del ingenio. Como resultado, en El Sauce hay ahora centenares de afectados por IRC. En meses anteriores fallecieron 33 compañeros en el período de 35 días y hay otros dos compañeros que están muy graves. El Ingenio San Antonio nos sacó y no nos volvió a dar trabajo. Hoy existe una gran preocupación, porque nos estamos dando cuenta que la situación está empeorando y estamos buscando la forma de encontrar una solución a todo esto. Decidimos organizarnos y actualmente hemos formado un grupo de 120 afectados y 30 viudas. Nos acercamos a ANAIRC porque hemos visto que la lucha que está desarrollando es justa y en esto momento estar organizados es la cosa más importante para buscar alguna solución a lo que nos está pasando".

• También para Pedro José Tercero Castillo la situación se ha vuelto difícil después de haber trabajado 30 años en el Ingenio San Antonio.

"Tengo 63 años y entré al Ingenio cuando tenía 16. Comencé a trabajar en el corte de caña, pero cuando salí afectado me trasladaron a la fábrica. Cuando dejé de trabajar traté de curarme, pero con el pasar de los años me di cuenta que ya no era posible. Tengo 4,5 de creatinina y estoy muy mal. Con los otros compañeros y compañeras estamos reclamando nuestras pensiones y sobre todo, las indemnizaciones. La empresa ni siquiera quiere oír esta palabra, pero tiene que pagar porque es responsable de lo que nos ha pasado. Puede ser que esta sea la última vez que nos veamos, ya ha ocurrido muchas veces que alguien da una entrevista y cuando el periodista regresa la persona ya falleció. A pesar de la enfermedad seguimos luchando, porque esta empresa tiene que pagarnos la vida que nos quitó".

• Sebastiana Cristina Mayorga Orozco no ha trabajado en los cañaverales, pero su marido trabajó en el Ingenio San Antonio más de 20 años y murió en el 2002. Tiene 5 hijos y para sobrevivir está obligada a salir a buscar trabajo lavando y planchando ajeno.

"Por el momento presenté toda la documentación al INSS, pero me rechazaron la demanda de pensión porque decían que mi marido no había cotizado las últimas dos zafras. Después cambiaron el motivo y dijeron que el problema era que no se sabía desde cuando a mi marido se le había detectado la IRC. Todavía estoy esperando y todo esto es muy triste y duro".

Crece solidaridad internacional

La agencia italiana de Turismo Responsable "Pindorama" visitó en Chichigalpa a los ex trabajadores azucareros afectados por IRC, con el objetivo de conocer y compartir la lucha que, desde hace años, lleva adelante la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), organización afiliada a la UITA.

La delegación fue atendida por una numerosa representación de afectados y viudas, quienes expresaron sus agradecimientos por esta nueva demostración de solidaridad con este sector, que sigue sufriendo los incalculables daños provocados por los efectos de los agrotóxicos esparcidos de manera indiscriminada en los cañaverales del occidente del país.

La presidenta de ANAIRC, Carmen Ríos, presentó a la delegación la grave situación que se está viviendo en Chichigalpa y recordó que "todos estos hombres que están aquí presentes trabajaron largos años en el Ingenio San Antonio, saliendo gravemente afectados por IRC. Junto a los bananeros –continuó Ríos– libramos una fuerte lucha, pero mientras la producción de banano se ha estancado, la siembra de caña sigue ampliandose y con ella el número de trabajadores y de afectados que ya no pueden seguir trabajando. Después de la última zafra del 2006-2007 se han detectado 93 nuevos casos de IRC y esta cantidad está destinada a incrementarse el próximo año".

Ríos denunció que se siguen aplicando grandes cantidades de agrotóxicos y esto está contaminando aún más los suelos y los mantos acuíferos de la región.

"La contaminación del agua siguen provocando una gran cantidad de muertos. Ya hemos contabilizado 2.484 fallecidos. Justo ayer enterramos a José Vega, uno de los compañeros que estaba en el proyecto piloto de asistencia sanitaria financiado por la Asociación Italia-Nicaragua y hoy en la madrugada falleció otro ex trabajador afiliado a nuestra asociación", continuó Ríos frente a las miradas atónitas de los miembros de la delegación italiana.

Según la presidenta de ANAIRC, el problema sigue intensificándose también por la quema en los cañaverales antes de la zafra y ya en el territorio se cuenta con una cantidad de 7.700 afectados.

"Todos estos hombres que nos acompañan hoy en esta actividad –aseveró Ríos– saben que pueden morir en cualquier momento y es duro vivir en esta situación. Al mismo tiempo hay miles de viudas desempleadas que tratan desesperadamente de sobrevivir con sus niños y niñas, pero lo importante para nuestra asociación es pensar en lo que se puede hacer para todas estas personas".

Para ANAIRC hay dos clase de lucha que siguen dando un sentido a la vida de todas estas personas: presionar para que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) les otorgue las pensiones independientemente del número de semanas trabajadas y poder llegar a una justa indemnización para todos los ex trabajadores afectados y las viudas.